Un día como hoy hace seis años mi hermano José, cámara de televisión, fue asesinado en el Hotel Palestina de Bagdad en un ataque que fuerzas de la IIIª División de Infantería Acorazada de los EEUU desarrollaron contra las sedes de Al jazeera, Abu Dhabi TV y el Hotel Palestina. Es decir, contra todos los lugares donde se concentraban los periodistas que no controlaba el Pentágono. Junto a mi hermano, fueron asesinados Tareq Ayoub de Al Jazeera y Taras Proysiuk de Reuters.
Hoy deberíamos estar celebrando este acto en Gaza, pero la negativa de las autoridades egipcias para entrar en la franja nos lo ha impedido.
Queríamos estar junto a vosotros para deciros que los que mataron a mi hermano son los mismos que mataron a los vuestros. Los mismos que mataron a José, a Tareq y a Taras. Los mismos que han asesinado a más de 350 periodistas en Iraq, la mayoría de ellos árabes. Da igual que se llamen José o Tareq o Ali o Nasser, sus asesinos, estadounidenses o israelíes, buscan acabar con los testigos de sus atrocidades. Pretenden cegar nuestros ojos matando periodistas, para que el mundo no sepa los atropellos que comenten a diario.
Queríamos deciros que vuestro dolor es nuestro dolor. Vuestra indignación nuestra indignación. Y vuestros gritos de justicia son los mismos gritos que los nuestros.
Hoy desde Rafah, en una de las puertas de esta cárcel llamada Gaza cuyas rejas se cierran con las llaves de Israel y del Gobierno Egipcio, queremos homenajear a los profesionales de la información que se dejan la piel y la vida para informar al mundo de los crímenes que los nuevos nazis comenten a lo largo y ancho del mundo.
Sean nuestras palabras un modesto reconocimiento y una piedra contra el olvido, pues mientras nuestros asesinados estén presentes en nuestra memoria, siguen vivos para escarnio de sus asesinos y vergüenza de los que con su silencio son sus cómplices.
Javier Couso Permuy, Rafah 8 de abril de 2009