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Ya no se traen las tropas. Por José Haro Hernández.
(Viernes 9 mayo 2008)

Públicado en La Opinión el 28-04-2008

Ya no se traen las tropas

José Haro Hernández

Comenzó Zapatero su andadura en la pasada legislatura con un gesto que reconcilió al Partido Socialista con una opinión pública mayoritariamente pacifista que sentía repugnancia por la guerra de Irak: se trajo las tropas de ese atormentado país. En el inicio de este segundo mandato, se han producido tres hechos que discurren por una senda contraria a la de aquella decisión de 2004. Dos de ellos han pasado caso desapercibidos para el público, mientras que el tercero se ha prodigado en los medios hasta la extenuación.

Comenzando por este último, hemos asistido al espectáculo mediático de observar a una ministra embarazada, socialista y catalana, ejerciendo su autoridad sobre las tropas españolas desplegadas en Afganistán. Esta circunstancia presenta un indudable envoltorio progresista en la medida que una mujer de ideas presuntamente avanzadas aparece al mando de una entidad tan históricamente masculina y reaccionaria como es el ejército. Ahora bien, lo que se envuelve es el apoyo a una operación militar, la afgana, que presenta unos registros en clave militarista e imperial que nos remiten a las más rancias tradiciones intervencionistas de nuestros ejércitos. Quizás arengando a las tropas en el país de los pastunes, considerando la naturaleza de la misión, hubiera pegado más un Pepe Bono o alguien de ademanes y pensamientos aún más chusqueros.

Respecto de los otros dos acontecimientos que han pasado de puntillas por la opinión pública, merece la pena detenerse en la cumbre de los jefes de Estado y de de Gobierno de los veintiséis países de la OTAN celebraron el pasado 3 de abril. En esta reunión se elaboró un comunicado de cincuenta puntos entre los que se escondía, en el lugar 37, el apoyo unánime al proyecto de escudo antimisiles de EEUU. Éste consiste, básicamente, en la capacidad de destruir en el espacio un misil enemigo mediante otro misil una vez detectado el lanzamiento de aquél. Los analistas consideran que este proyecto, que nos remite a la guerra de las galaxias de Reagan, es una consecuencia directa del fin del Tratado ABM, denunciado por Bush en 2001. Aquel acuerdo, suscrito en 1972 por las dos superpotencias de la época, garantizaba un equilibrio del terror en base al principio de la Destrucción Mutua Asegurada, en virtud del cual EEUU y la URSS eran conocedoras de que la agresión de una parte sobre la otra permitía a ésta una capacidad de respuesta tan devastadora que disuadía por completo de la tentación de iniciar un ataque preventivo. Ahora, con el escudo antimisiles, el mundo asistirá a una nueva carrera de armamentos con la intención, por parte de aquellos países que se sientan amenazados por esta estrategia de la OTAN, de esquivar este nuevo sistema de defensa espacial. En suma, aumentará la tensión y el gasto bélico, con las consabidas consecuencias sobre los más pobres del planeta y el medo ambiente. Por consiguiente, el Gobierno Zapatero, tras ganar las elecciones de marzo, ha apostado por más OTAN, más subordinación a los proyectos militaristas de EEUU y más gasto militar final. Exactamente como lo hubiera hecho el PP.

La ultima guinda de este retroceso la ha constituido la decisión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, es decir, el Ministerio Público (vinculado jerárquicamente al Gobierno), solicitando el archivo de la causa que se sigue contra los militares norteamericanos que asesinaron al cámara de Tele 5 José Couso. Ello a pesar de la sentencia del Supremo que consideró que la muerte del periodista podía constituir un crimen de lesa humanidad. Parece clara la intención del Gobierno de hacer prevalecer sus relaciones con EEUU sobre los principios del Derecho Internacional. Y lo que resulta evidente es la continuidad de la política exterior y de Defensa que aplica Zapatero respecto del atlantismo que inició Felipe González y prosiguió Aznar (éste en una versión más patética, ciertamente). Aunque este militarismo de siempre se revista ahora de un glamour progre que ciertamente se vende muy bien. Definitivamente, se han acabado los tiempos en los que se traían las tropas.

peharo@ono.com

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