Jose Couso asesinado

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José Couso. Por Rosa Regás
(Martes 22 abril 2008)


José Couso
ROSA REGÀS

NUESTRA Justicia funciona mal, según hemos visto en el caso del juez que no ordenó que se cumpliera la condena contra un hombre que había abusado sexualmente de su propia hija, con lo cual presuntamente habría podido evitarse una muerte. Por falta de personal, dicen sus compañeros, y sin embargo no parece que para dar una orden se precise demasiado personal, pensamos los profanos.

Pero no sólo funciona mal la Justicia por esos retrasos. Hay otros casos en los que la maquinaria judicial no actúa tal vez porque pondría en apuros al Ejecutivo por otras razones diplomáticas que nada tienen que ver con el delito. Me refiero al asesinato de José Couso por los soldados estadounidenses, del que se acaba de cumplir el quinto aniversario. Un hotel, el Palestina, en el corazón de Bagdad, donde se hospedaban los periodistas y en el que figuraba una gran pancarta avisando a las tropas. Está claro que dispararon como hacen tantas veces porque sí, por miedo tal vez, por desidia en cumplir lo que se les ha ordenado o por puro gamberrismo. ¿No hemos visto bombardeos americanos en una boda en Afganistán donde mataron a todos los asistentes? ¿No hemos visto cómo algunos de estos soldados torturaban, humillaban y vilipendiaban a unos iraquíes sólo por el hecho de serlo? Pues, ¿por qué no creer que uno de ellos disparó contra un hotel aunque bien claro estuviera indicado que estaba ocupado por periodistas? No lo dudamos, y todos los testimonios así lo han declarado. Y sin embargo la Justicia, el Ministerio de Interior, tampoco cursó las órdenes de detención dictadas por el juez Pedraz en octubre de 2005 para que el Ministerio de Exteriores la enviara a Interpol. Resultado: los tres soldados norteamericanos culpables -Thomas Gibson, que disparó; el capitán Philip Wolford, que dio la orden, y el superior de ambos, coronel Philip DeCamp- han recibido como premio de su Gobierno una medalla. Es natural que la familia y amigos de José Couso estén indignados con la Justicia española y con su fiscal general, como lo estaban con el fiscal general del Gobierno anterior, del PP.

Sea esta breve nota un mensaje de solidaridad a la familia Couso para compartir con ella su dolor y su decepción. Y también a las familias de los periodistas muertos en la batalla Juantxu Rodríguez (1989, Panamá); Jordi Pujol Puente (1992, Sarajevo); Julio Fuentes (2001, Afganistán); Julio Anguita (2003, Bagdad) y Ricardo Ortega (2004, Haití).

Es nuestra memoria la que los mantiene entre nosotros mientras esperamos reconocimiento y justicia para todos.

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