Cuarto aniversario, crónica de la concentración frente a la embajada de EEUU en Madrid. Por Estela Giraldo Abril (Jueves 5 julio 2007)
Crónica, fotos y vídeo de la concentración frente a la embajada de EEUU realizada el 8 de abril de 2007, cuarto aniversario del asesinato de José Couso Permuy
Cientos de personas decidieron estar allí, no importa la cifra exacta. En cambio, sí importan los motivos de su asistencia, el por qué de sus gritos, las razones que llevaron, a cada uno de ellos, a reunirse ante la embajada norteamericana el 8 de abril de 2007.
Ese mismo día, hace cuatro años, murió en Bagdad José Couso Permuy, víctima de un disparo efectuado por un
tanque del ejército invasor de los Estados Unidos. Todos sabían que aquello no había sido un error.
Con estruendos de tambores dio comienzo, a las 20:00 horas, la concentración que conmemoraba el cuarto aniversario de la muerte de José.
Esta vez no eran estruendos de misiles, que tantas vidas se han cobrado y se siguen cobrando en Irak. Eran tambores que, mediante ritmos alegres, homenajeaban al cámara fallecido. La música como arma para denunciar la injusticia, la impunidad y la mentira.
El primero en intervenir fue el activista árabe Houmad el Kadiri, quien pronunció unas palabras sobre la trágica situación en la que se encuentra el pueblo iraquí.
A continuación, las periodistas Olga Rodríguez y Teresa Aranguren leyeron un manifiesto contra la impunidad de Estados Unidos, logrando crear un ambiente sobrecogedor.
Finalmente, Maribel Permuy, la madre de José Couso, con ese dolor que sólo es capaz de sentir y hacer llegar una madre, conmovió a todos los allí presentes, demostrando ser todo un ejemplo de lucha y valentía.
Vídeo de la intervención:
Texto de Maribel Permuy:
A mi hijo José Couso Permuy lo asesinaron el 8 de abril de 2003 en Bagdad. Aún tengo grabada en la retina la imagen de los tres asesinos, yo digo confesos, no presuntos pues ellos mismos dijeron “yo soy el tipo que disparó al hotel Palestina”, voy a repetir sus nombres; Thomas Gibson, Philip Wolford y Philip de Camp.
Han pasado cuatro largos y duros años. Nuestra lucha ha sido también dura, con muchos sacrificios personales, para conseguir pequeños o grandes logros dependiendo de como los midamos.
En esta lucha cada vez somos menos, la gente se cansa y se olvida, cada vez les duele menos, ya no sienten la herida, pero la mía sigue abierta y sangra no solo por mi hijo sino por los miles y miles de cuerpos que veo destrozados, sus miembros mutilados y su sangre encharcando cualquier pueblo o ciudad de Iraq.
Eso es lo que han hecho los señores de la guerra. Esos de ahí enfrente. El gobierno del señor Bush decía que los iba a salvar, que les llevaba la democracia. Yo le grito: ¡No nos salve! No queremos ese modelo de vida, déjenos con la nuestra ¡¡VÁYASE DE IRAQ!! Quiero que mi grito sea el de todas las madres a las que nos han arrebatado un trozo de nuestras entrañas y tendremos que vivir mutiladas el resto de nuestras vidas.
Usted es el culpable. Usted es el mayor terrorista. Espero que la Historia le juzgue y que un Tribunal Internacional le condene. Pues sus votantes están cómodos y contentos dentro de su burbuja de bienestar y poco les importa el dolor y el sufrimiento de otros pueblos.
¡¡VÁYASE DE IRAQ, SEÑOR BUSH!!
Gracias a todos los que estáis aquí porque sin vosotros sería imposible seguir con nuestra petición de justicia.
Gracias a los amigos que nunca nos han dejado solos y que siempre han estado a nuestro lado.
Gracias a mis hijos, de los cuales me siento muy orgullosa, especialmente de Javier que ha sacrificado parte de su vida por su hermano.
Gracias a Luís, mi compañero de fatigas, que siempre me ofrece su hombro para llorar.
JOSÉ COUSO CRIMEN DE GUERRA
INVESTIGACIÓN Y JUSTICIA
El acto, presentado por David y Javier Couso, contó, además, con las intervenciones musicales de la cantautora Mercedes Ferrer, el grupo de percusión Samba da Rua y uno de los más grandes del flamenco, Raimundo Amador.
Cada uno de los músicos decidió sumarse a la causa y mostrar todo su apoyo a la familia Couso de la mejor manera que sabían: cantando y sintiendo cada melodía que interpretaban.
Sobre las 22:00 horas terminó la concentración, pero no la lucha. Cuatro años han pasado desde su muerte. Cuatro años llenos de esperanza, de pequeños pasos que se han convertido en victorias, pequeños pasos que cada día se acercan más al objetivo perseguido: Justicia. Claro ejemplo ha sido la decisión tomada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que ha ordenado la búsqueda y captura de los tres militares estadounidenses, presuntamente implicados en la muerte de Couso, para procesarlos en territorio español. Un logro sin precedentes en nuestra Historia.
Porque luchamos por la verdad. Porque defendemos la libertad de expresión. Porque confiamos en el derecho a la información. Porque creemos en la solidaridad con otros compañeros asesinados. Por todo esto, no podemos dejar que ese disparo quede impune. Esperamos una respuesta.